¿Qué diferencias hay entre miopía, hipermetropía y astigmatismo?

Nuestros ojos nos permiten observar todo lo que está a nuestro alrededor de manera clara y precisa, por eso la visión es uno de los sentidos más apreciados. A pesar de ello, no todas las personas disfrutan de una visión óptima, existen condiciones que influyen en la forma en que la luz se enfoca en el ojo, lo que provoca trastornos en la visión como son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. En este post vamos a analizar las diferencias más importantes que existen entre estos tres trastornos de la visión.

Miopía

La miopía es un defecto de refracción con el cual el enfoque visual causa dificultad para ver los objetos lejanos. En las personas miopes, la luz se enfoca delante de la retina, de modo que la imagen que se consigue es borrosa debido a que la córnea está demasiado curvada y el globo ocular es demasiado grande. Los síntomas de la Miopía dependen de caso, los más habituales son visión borrosa cuando se observan objetos de lejos, dolor de cabeza como consecuencia de la fatiga ocular, dificultad a la hora de conducir por la noche (miopía nocturna), si quieren ver con claridad entrecierran los párpados, exceso de parpadeo y frotarse los ojos con regularidad.

Hipermetropía

La hipermetropía es un defecto de refracción contrario a la miopía, en el caso de la hipermetropía el enfoque visual causa dificultad para ver los objetos cercanos. En las personas hipermétropes, los rayos de luz que entran en el ojo se enfocan en la parte posterior de la retina de modo que a imagen que se consigue es borrosa y de una agudeza visual más baja de lo normal debido a que el ojo es más corto de lo normal o la córnea tiene una curvatura más plana. Los síntomas más habituales de la hipermetropía son la visión borrosa cuando se observan objetos cercanos, si la graduación es alta pueden sufrir problemas de lejos (cuando la acomodación no es capaz de compensar la graduación), dolor de cabeza como consecuencia del esfuerzo ocular y fatiga ocular.

Astigmatismo

El astigmatismo es un defecto de refracción debido a irregularidades que suceden en la curvatura de la córnea, esto es, no posee la misma curva en las distintas zonas lo que impide el enfoque claro de los objetos tanto de lejos como de cerca y una visión distorsionada. La córnea en vez de ser redonda como una pelota, se asemeja a un balón de Rugby (más curvado en un sentido que en el otro), esto quiere decir que la graduación no es la misma en todas las partes del ojo, lo que entorpece el enfoque de nuestra visión. Los síntomas más habituales del astigmatismo son la visión borrosa en todas las distancias distancia, dolor de cabeza y molestias oculares e irritación.

Principales diferencias

Foco de la luz

En la miopía, la luz se enfoca delante de la retina de modo que la imagen que se obtiene es borrosa debido fundamentalmente a que la a cornea está demasiado curvada y el globo ocular es demasiado grande. En la hipermetropía, los rayos de luz que entran en el ojo se enfocan en la parte posterior de la retina obteniendo como resultado una visión borrosa y una agudeza visual más baja de lo normal. En el astigmatismo, la luz se enfoca en gran número de puntos de la retina a causa de una curvatura irregular de la córnea o el cristalino. La córnea no es redonda más curvada en un sentido que en el otro, es decir la graduación no es la misma en todas las partes del ojo, lo que hace dificultoso el enfoque de nuestra visión.

Visión de objetos cercanos y lejanos

En la miopía, los objetos se ven con más claridad y nitidez de cerca que de lejos. En la hipermetropía, por lo contrario, los objetos se ven con más claridad y nitidez de lejos que de cerca. En el astigmatismo, los objetos aparecen distorsionados y borrosos tanto de lejos como de cerca.

Causas y factores de riesgo

Tanto en la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo pueden haber un factores genéticos heredados y es posible que estén presentes desde que nacemos. No obstante, también pueden evolucionar a lo largo del tiempo por culpa de factores ambientales, como la utilización en exceso de pantallas (TV, ordenadores, móviles…) o la falta de exposición a la luz natural.

Corrección

Para poder corregir la miopía, hipermetropía, y/o astigmatismo el método más utilizado son las gafas o lentillas. Es así en todo caso hasta que no logramos una estabilización de la graduación. Cuando ya está estabilizada, la solución para la eliminación de estos defectos refractivos es la cirugía refractiva cuyas técnicas son:

Por nuestra experiencia, consideramos que el procedimiento más adecuado por seguridad y eficacia para la eliminación de estos defectos de refracción, es a través de la Cirugía refractiva. Es una intervención que en los últimos 20 años se han llevado a cabo millones de personas para ganar calidad de vida y visión.

Es sabido que millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por estos defectos visuales tan habituales. La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son afecciones que comparten entre si ciertas semejanzas pero sus mayores diferencias residen en la manera en que se enfoca la luz en el ojo y como esto perjudica a nuestra visión para ver los objetos que se encuentra lejos o cerca. Los profesionales de la visión hacen mucho hincapié en que es muy importante realizar revisiones periódicas de nuestros ojos para así poder detectar y corregir a tiempo cualquiera de estos problemas de la visión, ya que un diagnostico precoz nos facilitaría el poder gozar de una visión a todas las distancias nítida y clara.

Todas las posibles alteraciones o señales descritas en el anterior post son exclusivamente para referencia general y no están detallados todos los síntomas referidos. Si notamos algún signo de padecer alguna patología de carácter visual, la recomendación es consultar con el oftalmólogo.