Muchos tratamientos que se administran para la salud ocular incluyen la aplicación de gotas, pero no todo el mundo sabe cuál es el modo más adecuado de administrarlas correctamente. Una mala utilización puede conllevar un mal resultado o que el tratamiento no sea eficaz debido a una falta de información.

Hay 2 tipos de gotas:

  • las que no llevan medicación – llamada lagrima artificial que es una solución oftálmica lubricante y libre de conservantes con una combinación de polímeros humectantes y de electrolitos esenciales para ser administrada a nivel ocular. Están indicadas para el alivio prolongado de los síntomas de sequedad ocular moderada o grave, y otras molestias como picor, escozor, fatiga ocular, o sensación de presencia de cuerpo extraño cuyas molestias son inducidas por diversos factores (polvo, humo, ambientes secos, aire acondicionado, uso prolongado de pantallas, desajustes hormonales), y cirugía ocular (Lasik) entre otras. Se pueden adquirir en farmacias sin receta médica y conservar el producto a temperatura ambiente y no utilizar después de la fecha de caducidad.
  • las que si llevan medicación – son los denominados colirios prescritos por el oftalmólogo en la mayoría de los casos, y con los que se tratan diferentes enfermedades y trastornos oculares. En el caso de los colirios, deberás informar al médico si estas tomando otros medicamentos o si padeces algún tipo de alergia. Siempre hay que consultar con el especialista ante cualquier duda y seguir las instrucciones que te ha prescrito. Se adquieren en farmacias con receta médica y conservar el producto en sitios secos, frescos y alejados de fuentes de calor, y desechar en caso de caducidad.

Para cualquier tipo de gota o colirio que lleve tapón, hay que tomar la precaución una vez abierto, de retirar la anilla de seguridad ante de empezar a usarlo para evitar así que pueda caer en el ojo mientras se aplica.

Guía para la correcta aplicación de colirios en los ojos

Es importante aprender a hacerlo bien, para que la gota entre sin tocar el ojo y con una estricta higiene, ya que su contaminación puede causar graves infecciones oculares.

  1. Lávate las manos cuidadosamente con agua y jabón.
  2. Mira hacia arriba, inclina un poco la cabeza hacia atrás. Si te ayuda otra persona, apoya la cabeza sobre una superficie cómoda. Tira ligeramente del párpado inferior hacia abajo para crear una especie de “saco” en el ojo.
  3. Acerca el cuentagotas a la parte interior del párpado sin llegar a tocarlo y vierte las gotas necesarias dentro de esa bolsa y no directamente en el globo ocular.
  4. Cierra el ojo sin apretarlo durante unos instantes y a continuación parpadea varias veces para que el líquido se distribuya por todo el ojo. ¡Recuerda! la punta del cuentagotas no se debe tocar nunca con las manos cuando esté abierto.
  5. Por ultimo límpiate con una gasa o pañuelo limpios para retirar el exceso de colirio o gota.

Si por motivos de estabilidad o para personas mayores o niños tenemos dificultad en poner las gotas con el método expuesto anteriormente, existe una manera de aplicar las gotas para casos extremos.

Gira la cabeza hacia un lado y mantén los ojos cerrados. En la parte interna del parpado situada cerca del puente de la nariz coloca una gota, la gota entrara en el ojo al abrirlo lentamente aprovechando la gravedad.

Si se precisa poner  varios tipos de gotas o más de una gota, aplícalas separadas 10 minutos la una de la otra. Esto impedirá que la segunda gota arrastre la primera antes de hacer efecto.

Con estos pequeños consejos lograremos que la gota o colirio no pierda eficacia y que funcione correctamente en todo momento.

Siguiendo estos sencillos pasos conseguiremos que el fármaco no pierda fuerza. Recordamos la importancia de seguir fielmente las instrucciones del oftalmólogo para que el tratamiento con colirios actúe debidamente en todo momento.